El hardcore-punk, ese compromiso entre velocidad y brevedad, no ha
gozado de gran predicamento dentro de los confines del reino
nazarí, salvo contadas excepciones como
Pink Flamingos. Es
ahora cuando la promotora, editora y laboratorio de ideas
Microsurco,
desafiando todas las leyes del mercado, la persistencia de la crisis
económica en general y de la industria
fonográfica en particular, se lanza sin
paracaídas a la promoción de nuevos valores de la
ciudad de la Alhambra que ensayan cualquier variante del sonido que
patentara Elvis en los ya lejanos años cincuenta. El combo
– que ya cuenta en su currículum el haber
teloneado al que fuera voceras de los
Dead Kennedys,
Jello Biafra -
despacha en este artefacto concebido como si fuera un vinilo
– con cara Z y cara N –, quince pildorazos de
rabioso hardcore/punk en poco más de media hora siguiendo
los firmes e inmutables cauces de un género patentado desde
hace ya más de cuatro lustros. La cita se abre con
‘
From
Rockdowndogs To Down’ al más puro
estilo
Poison Idea
etapa ‘
Kings
of Punk’ y continúa con ‘
El Rey De Los Motores’,
‘
Tunguska 2060’
o ‘
Drogas En
Tabernas’ o ‘
Anal Intruder’,
demostrando que no aspiran a renovar los fundamentos de un lenguaje con
innumerables adeptos y acólitos pero que lo cultivan sin
complejos con gracia y desparpajo, regidos por la particular
dicción de un vocalista que podría contar con un
récord de fluidez verbal.
Esta caterva de detonaciones en el centro de lo
políticamente correcto no pretenden abanderar innovaciones
formales en los sonidos surgidos al abrigo del espíritu del
77 y goza de los vicios y virtudes inherentes a un primer proyecto
discográfico pero, y más importante, logra su
objetivo, que no es otro que el de suponer una generosa dosis de
evasión de las miserias de la vida cotidiana, incitar al
desenfreno y loar las bondades del solaz. Se les anima a ambicionar una
segunda colección de dardos lanzados contra el decoro, el
buen gusto, el pudor y el recato que pretenden preservar el poder
rejuvenecedor de la desvergüenza, la provocación y
la procacidad.
Para cuando leas esto, el bastión
Microsurco
habrá proseguido en su encomiable tarea de rescatar el
talento oculto de la ciudad de los locales de ensayo, los inmundos
tugurios y los sórdidos sótanos en los que se
cultiva para darlo a conocer al resto del planeta y ya habrá
editado sendos discos de
Wakala
y
Maleek.
A.
García ‘Metalicious’.